Giulio Andreotti pide a Dios una prórroga en su 90 cumpleaños para seguir en activo Stampa
Scritto da Giuseppe Di Claudio   
Mercoledì 14 Gennaio 2009 11:45

VERÓNICA BECERRIL | Giulio Andreotti, (en lafoto con el entonces card. Ratzinger) resume con esta frase su vida, eligiéndola como epitafio para una tumba que espera que tarde en llegar.

El siete veces presidente del Consejo italiano, catorce veces ministro y senador vitalicio desde 1991, no tiene prisa en irse. A sus 90 años, cumplidos hoy, no se arrepiente de nada de lo que ha hecho. «Quizá sea soberbio, pero no tengo arrepentimientos. Creo que no he cometido errores graves, por eso confío en ir al paraíso», dijo recientemente el nonagenario político italiano en una de las múltiples entrevistas concedidas a los medios de su país.

Dicen de él, que cuando iba a misa con Alcide de Gasperi, fundador de la Democracia Cristiana, este último hablaba con Dios, mientras Andreotti hablaba con los párrocos, los futuros votantes. Giulio Andreotti entró en política con 28 años y pasó por diversos ministerios. En 1972 fue elegido por primera vez presidente del Consejo, tiempo en que vivió uno de los momentos más amargos de su carrera durante el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro, en 1978.

«Si miro a mi alrededor no veo a muchos de los de antes, incluso a aquellos que querían enterrarme al final me han precedido». Precisamente ese largo recorrido político y personal ha hecho acumular a Andreotti secretos que se llevará a la tumba, como él mismo señaló recientemente durante la apertura de parte de su archivo secreto.

La colección de documentos de «Il Divo», como también se le conoce a Andreotti, ha sido calificada de interés histórico particularmente importante; aunque en su interior no haya «material de interés, porque hay cosas que tienen que olvidarse». «Si una persona no quiere realmente hacer que se sepa una cosa, ni siquiera tiene que pensarla», explicaba en una ocasión Andreotti.

Quizá ésta sea su carta ganadora, ya que en los procesos abiertos en su contra -uno por el homicidio de un periodista y otro por mafia- salió limpio; eso sí, del de la mafia porque el delito prescribió. Giulio Andreotti celebrará durante una semana su cumpleaños, junto a políticos y miembros del Vaticano. Al apagar las velas, pedirá como deseo que Dios le dé «una prórroga» para poder seguir en el panorama político italiano, que él mismo ha calificado de bueno. «Berlusconi es un personaje que ha entendido cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes como pueblo, por eso le va bien».